Totolín -entredós-

Un espectáculo sobre la amistad y el circo para toda la familia

Autores: Enrique Lanz y Yanisbel Victoria Martínez
Dirección de escena, escenografía, títere, iluminación y vídeo: Enrique Lanz
Música*: Leo Lanz
Intérpretes: Leo Lanz, Enrique Lanz y Yanisbel Victoria Martínez

Producción: Títeres Etcétera. Con la colaboración de la AAIICC, Junta de Andalucía

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Totolín -entredós- es un espectáculo de pequeño-mediano formato, dirigido a todo público a partir de 6 años.

Es un tributo a los payasos más sorprendentes y provocadores del circo, los augustos clásicos, portadores de un humor ingenuo y profundo a la vez. Nos inspiramos en artistas de renombre como Grock, los Rudi Llata o Charlie Rivel.

Nos habla de la perfectibilidad del ser, de nuestra capacidad de superación y de lucha por hacer realidad nuestros sueños; nos habla, en fin, de nuestra propia condición humana. Se trata pues de una entrañable historia de amistad que apela a la sonrisa.

La puesta en escena combina los lenguajes musical y titiritero. La música, creada para esta obra, se interpreta en directo con varios instrumentos -fundamentalmente piano y saxofones- y es ella la que hila las relaciones entre los distintos personajes.

Este espectáculo es un acto de transmisión artística a través de varias generaciones, una historia de superación, con una enorme fe en el provenir.

“El humor es una inquietud poética truncada, sobre la que se vierten unas gotas de filosofía.”

La filosofía de Totolín

¿Qué es el circo? Es un redondo e inmutable ensueño cuyo encanto mayor es que con los mismos resortes, en todo tiempo nos hace soñar y reír, nos hace olvidar y sentir.”

La filosofía de Totolín

¿Augusto de circo? Sí. Con su pequeña filosofía, con su enorme chaquetón verde, y con su nostálgico sentido de la vida. Saltando a la pista con más alegría que antes, afilado el ingenio y rejuvenecido el corazón, con la misma eterna juventud del circo, con su larga teoría de sonrisas a través de generaciones y generaciones. ”
La filosofía de Totolín

¿Por qué el circo es redondo? Muchos tontos de la vida dicen que ‘el circo es redondo porque no es cuadrado’. Pues bien, el circo es redondo para que no lastime.”

La filosofía de Totolín

Fotografía de la familia Lanz, en Granada, años 19040. Totolín aparece junto a la mesa. En el centro de la imagen están sentados Hermenegildo Lanz y su esposa Sofía Durán. Su hijo Gildo aparece sentado en primer plano a la izquierda, y señala a la marioneta. El otro hijo de la familia, Enrique Lanz, está de pie, sonriente, detrás de su padre.

Fotografía de la familia Lanz, en Granada, años 1940.

Totolín aparece junto a la mesa. En el centro de la imagen están sentados Hermenegildo Lanz y su esposa Sofía Durán. Su hijo mayor, Gildo, aparece sentado en primer plano a la izquierda, y señala a la marioneta. El hijo menor de la familia, Enrique, está de pie, sonriente, detrás de su padre.

Nuestro director, Enrique Lanz, explica por qué el espectáculo se llama Totolín y la relación con la historia familiar...

Durante el proceso de creación del espectáculo, nos percatamos de que nuestras ideas se materializaban en el personaje de Totolín, una marioneta realizada por mi abuelo, Hermenegildo Lanz, en los años cuarenta del pasado siglo.
Este personaje tuvo una doble vida: fue el “compañero de estudios” de mi tío Gildo, hijo mayor de Hermenegildo, cuando aquel estudiaba Arquitectura en Madrid. Gildo llevaba a Totolín a todas partes y hacía las delicias de sus compañeros y amigos.
Totolín tuvo una segunda vida a través de los artículos publicados en La estafeta literaria. Esta revista cultural española comenzó en 1944. A partir de su número 10, en la sección La vida al revés circo es, apareció una columna llamada La filosofía de Totolín, a cargo del periodista granadino Antonio Covaleda.
Covaleda articuló estos números a partir de encuentros en Granada con H. Lanz, y una nutrida correspondencia que intercambiaron entre 1944 y 1945. La filosofía de Totolín, desde la visión de un augusto de circo que es a su vez una marioneta, ofrece una mirada optimista del mundo con una hondura, humor y sencillez emocionantes.
Hermenegildo Lanz (1893-1949), entonces con cincuenta y un años, al final de su vida, con unas duras secuelas tras la Guerra Civil y la posguerra, halló en aquellas páginas del circo literario una tribuna donde “desembuchar” – como decía Totolín- su visión del mundo y del arte.
Antonio Covaleda (1915-1996), en aquel tiempo un joven periodista con apenas treinta años, halló en Lanz la figura de un mentor y guía. Poco a poco, esta influencia le ayudó a que la filosofía de Totolín se hiciera más vez más suya, lo que resultó para él una suerte de terapia para soportar su vida en Madrid, y para darle sentido a sus propios intereses intelectuales.
Analizar estos documentos nos ha sido de gran inspiración. Quizás nuestro personaje puede ser un Totolín ya mayor, o alguien que lo admiró. No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que la esencia más profunda de su ser atraviesa esta ingenua obra teatral, y a él se lo dedicamos.
Es mi particular homenaje a la memoria de mi padre, que fue quien me trasmitió La filosofía de Totolín, fue ese entredós que nos vinculó a mí y a mi hijo Leo con nuestro oficio. Compartir este espectáculo con Leo es conectar esta herencia artística con el presente y el futuro.

Enrique Lanz

Juan Mata explica la intrahistoria de este espectáculo y su título...

75 años después
Juan Mata Anaya
(Escritor y Profesor de la Facultad de Ciencias de la Educación  de la Universidad de  Granada)

Asistí al estreno de un espectáculo de títeres que me impresionó hondamente. Se llama Totolín –entredós- y es el nuevo espectáculo de Etcétera, la magnífica compañía de títeres de Granada. Quizá debiera decir ‘del mundo’, pues sus obras se admiran en decenas de países, pero aludo conscientemente a Granada no solo porque aquí reside la compañía sino porque la ciudad tiene mucho sentido en esta historia.

Para entender mejor esta emoción es necesario retrotraerse al año 1944. En agosto de ese año, un decrépito y entristecido Hermenegildo Lanz, un artista excepcional que había sufrido las represalias, el desprecio y la marginación que los ‘vencedores’ impusieron a los ‘vencidos’ de la Guerra Civil española, comienza a escribir, gracias a la intercesión del periodista Antonio Covaleda, en la revista La Estafeta Literaria unos artículos de reflexiones filosóficas. Dada la situación personal y la omnipresencia del aparato represor de la dictadura franquista, las palabras debían medirse, disfrazarse, de modo que para expresar su pensamiento se sirvió de un personaje al que tenía gran aprecio, una marioneta llamada Totolín, que había construido dos años antes para entretenimiento de sus hijos y que continuaba la línea luminosa que había comenzado en 1923 con los títeres elaborados para la representación del 6 de enero en la casa familiar de los García Lorca, que figura en los anales de la historia del teatro y la cultura en España, y luego para las obras de Manuel de Falla. Totolín, la marioneta que le serviría en esa ocasión de sosias, de portavoz, representaba a un payaso de circo (la sección de la revista donde escribiría se llamaba La vida al revés, circo es), al tonto, al augusto que recibe siempre las bofetadas.
Leídas ahora, las reflexiones ‘tontas’ de Totolín eran, en aquellos sombríos e inciviles tiempos, de un atrevimiento que rayaba la temeridad. Pero, claro, eran palabras de un payaso tonto, disculpable por tanto. Los artículos le sirvieron a Hermenegildo Lanz, aunque de modo ocasional y simulado, como un fugaz desahogo, como una reivindicación de su pasado más luminoso, aunque hablara a través de una simple marioneta. Eran tiempos sombríos, brutales, arriesgados.
Han pasado 75 años de aquella breve aparición literaria y en ese tiempo, gracias al tesón de Enrique Lanz, hijo de Hermenegildo Lanz, la figura de su padre ha ido ganando reconocimiento y admiración, su nombre y su obra han ido saliendo del silencio y el desdén a que los había condenado el franquismo, y paralelamente el nieto de Hermenegildo Lanz, el otro Enrique Lanz, ha ido armando lentamente una de las más importantes compañías de títeres de Europa, con maravillosos espectáculos que siempre, de un modo u otro, homenajean a su abuelo.
El título del nuevo espectáculo Totolín –entredós- no es arbitrario. El uso del nombre de Totolín es una celebración de la memoria de Hermenegildo Lanz, que llamó así a la marioneta que ideó y construyó en momentos desconsolados de su vida, y la utilización de la palabra entredós (según la RAE es una “tira bordada o de encaje que se cose entre dos telas”) es a la vez una forma de reivindicar la honestidad y la perseverancia del padre del director de la compañía, quien nunca se rindió y contra todo tipo de difamaciones y olvidos interesados supo mantener viva la memoria de Hermenegildo Lanz y actuó además de entredós, de delicado encaje entre dos épocas, entre dos vidas, entre el pasado y el presente, entre el abuelo y el nieto.
Una labor de articulación que ahora, con el nuevo espectáculo, afecta también al bisnieto de Hermenegildo Lanz, pues una de las cosas más conmovedoras de Totolín –entredós- es que el protagonista de la obra es Leo Lanz, un jovencísimo músico y actor que dialoga durante toda la obra con el alter ego de su bisabuelo, con la marioneta que ideó hace setenta y cinco años para que le sirviera de portavoz de su pensamiento, de su estado de ánimo, de su esperanza, y que con extraordinaria elegancia y emoción maneja Enrique Lanz, su padre, nieto de Hermenegildo Lanz y director de la compañía Etcétera.
El espectáculo es delicado, sutil, conmovedor, asombroso, deslumbrante… y está repleto de símbolos y significados que contribuyen a la admiración, pues impresiona ver a cuatro generaciones juntas en el escenario: las sombras inspiradoras de dos de ellas y la presencia física de otras dos, que actúan como agradecidos deudores, como continuadores de la trayectoria honesta de sus mayores, quienes en las peores circunstancias supieron permanecer firmes, íntegros, vivos.

¿Por qué usamos principalmente el saxofón?

 

Este es un instrumento muy relacionado con los payasos y con el mundo del circo. Es habitual que los clowns toquen distintos tipos de saxofones. Es un instrumento “moderno”, nacido en el siglo XIX, invento del músico belga Adolph Sax. Ganó rápidamente adeptos en el mundo de las bandas militares, y en la década de los años 20 del pasado siglo, empezó a estar muy de moda con la popularidad alcanza por el jazz. Sin embargo en el mundo de la música clásica encontró mayor resistencia, y para los clásicos el saxofón era “el pito de los tontos”.

Esta idea nos gusta también porque nuestro personaje es un augusto, el “tonto mayor” entre todos los del circo.Totolín en su filosofía, reinvindica “el genio del super tonto”.

El saxofón tiene una libertad tímbrica muy grande, y esto permite obtener una gran maleabilidad en los sonidos que produce. Así puede transitar fácilmente entre los distintos estados de ánimos y emociones de nuestro augusto. El saxofón es perfecto para expresar la melancolía, y también una gran alegría. Es el instrumento más parecido a la voz humana, pudiendo imitar hasta la risa.

En el espectáculo Leo Lanz toca toca también la armónica, el safón y la caja.

¿Entredós?

 

Entredós según la RAE
Calco del fr. entre-deux

.1. m. Tira bordada o de encaje que se cose entre dos telas.

2. m. Armario de madera fina y de poca altura que suele colocarse en el lienzo de pared comprendido entre dos balcones de una sala. //

3. m. Impr. Grado de letra mayor que el breviario y menor que el de lectura.

 

Totolín, marioneta creada por Hermenegildo Lanz en 1942.

Ficha artística

Autores: Enrique Lanz y Yanisbel Victoria Martínez
Dirección de escena, escenografía, títere, iluminación y vídeo: Enrique Lanz
Música*: Leo Lanz
Intérpretes: Leo Lanz, Enrique Lanz y Yanisbel Victoria Martínez

Producción: Títeres Etcétera. Con la colaboración de la AAIICC, Junta de Andalucía

Dirección actoral: Jorge Ferrera
Asistencia técnica de iluminación: Libe Aramburuzabala
Producción: Títeres Etcétera. Con la colaboración de la AAIICC, Junta de Andalucía.

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*Se interpretan también pequeños fragmentos de:  In a sentimental mood, de Duke Ellington y John Coltrane  Jean Pierre, de Marcus Miller

Otras características del espectáculo

Espectáculo para todo público a partir de 6 años.

Duración: 45 min.

Lengua: prácticamente sin palabras, que se adaptan con facildiad a cualquier idioma

El espectáculo se representa con música en directo.

 

VÍDEO Y FOTOGRAFÍAS

 

Estas fotografías y muchas otras se pueden descargar en Flickr 

 

 

 

 

 

 

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